Hoy traigo una pequeña historia. Hace tiempo que ronda en mi cabeza para escribirla, pero hasta hoy, no había llegado el momento oportuno. El significado, no voy a explicarlo, dejo a cada uno sus conclusiones. Solo espero que les guste.
Todos queremos ser diferentes, destacar en algo, ser distintos, pero la protagonista de esta historia no. Ella anhelaba ser igual que todos, que nadie se percatara de sus defectos, de sus carencias. Nunca pensó tener virtudes ni estar por encima de los demás simplemente quería ser una más. Jamás pudo conseguirlo a pesar de ser siempre su sueño.
De pequeña las burlas la rodearon siempre. Aprendió a cerrar sus oídos sin las manos, a dejar su mente en blanco y volar con su imaginación. Fue creciendo, y junto a ella crecieron sus ansias por no diferenciarse de los demás. A veces parecía conseguirlo. En esas ocasiones era la persona más feliz que existía sobre la faz de la tierra. El gesto más simple era para ella todo un logro, el hecho de no pedir preferencias era un orgullo. Sin embargo, siempre llegaba el momento en que sus diferencias se mezclaban con su felicidad, marchitando nuevamente su sonrisa.
Ya era adulta, todo había cambiado. Era dueña de sus actos y de sus emociones, nadie le decía lo que tenía que hacer. Ya no era ni diferente ni igual, era ella la que decidía si quería sentirse de una u otra manera. Era feliz, con defectos y virtudes, era ella, y eso, era lo que importaba. Aprendió a convivir con las diferencias aunque le hicieran daño, aunque a veces la hicieran inferior ante los demás, ella era así, y cuanto antes lo asumiera, mejor. Nunca buscó favoritismos ni se hizo débil para ganar puntos. Simplemente, siguió.
Hoy sigue hacia adelante. Tropieza, cae, se levanta. Nunca ha logrado ser tan igual a los demás como ella soñaba, pero ha conseguido cosas que nadie pensaba que pudiera alcanzar. Su mirada se entristece de vez en cuando. El que sabe cuál es la diferencia se ríe por creerlo una nimiedad mas hay quien siempre sueña con lo que nunca pudo tener... en su caso, ser igual.

2 lectores dejan huella:
Es un bonito texto, yo veo en él alguien que lucha por una meta, en el camino se va haciendo fuerte y esa es la recompensa, puede o no conseguir su objetivo pero habrá merecido el esfuerzo, entiendo que una situación así acaba fortaleciendo a la persona, por eso de la lucha y la constancia.
Un abrazo desde tierras extremeñas
María Jose
Es increible como a pesar de ser todos humanos, cada uno tenemos sueños y metas diferentes, muy diferentes. Supongo que en cierto modo, lo que te hace diferente, te hace único.
Un abrazo
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